Si le hablas a un mexicano de tu "cadena de ahorro", lo va a entender de inmediato, aunque él la llame "tanda". Si un peruano te cuenta de su "pandero", es exactamente lo mismo que tu natillera navideña. El ahorro comunitario rotativo es una de las prácticas financieras más extendidas del mundo, y cada cultura le dio un nombre diferente a una idea idéntica.
El sistema de ahorro grupal rotativo existe en casi todos los países del mundo. Aquí los nombres más comunes en Latinoamérica y otras regiones:
Esta universalidad es notable. Sin que hubiera comunicación entre culturas, comunidades en todos los continentes desarrollaron de forma independiente el mismo mecanismo financiero. Eso dice algo profundo sobre las necesidades humanas y la inteligencia colectiva de las comunidades.
La tanda mexicana funciona con exactamente el mismo mecanismo que la cadena colombiana: un grupo de personas se compromete a aportar una cuota fija en cada período, y el total de lo recaudado se entrega a uno de los participantes por turno, en un orden previamente acordado.
Según el Banco del Bienestar y estudios de inclusión financiera en México, las tandas son especialmente comunes entre trabajadores informales, vendedores ambulantes, empleadas domésticas y pequeños comerciantes. En México, el 39% de la población adulta no tiene cuenta bancaria (datos del Banco Mundial, 2021), lo que hace que sistemas informales de ahorro como la tanda sean fundamentales para millones de familias.
Una diferencia importante es el contexto transfronterizo: en las comunidades mexicanas en Estados Unidos, las tandas son una forma de ahorro muy extendida porque muchos inmigrantes no tienen acceso al sistema bancario americano. Esto no tiene equivalente directo en la diáspora colombiana, aunque las cadenas de ahorro entre colombianos en el exterior son también comunes.
El potencial de digitalizar el ahorro comunitario en América Latina es enorme. Aunque no existen cifras exactas sobre el número de tandas y cadenas activas (precisamente porque son informales), los datos de exclusión financiera dan una idea del tamaño del mercado:
| País | Adultos sin cuenta bancaria (aprox.) | Nombre local |
|---|---|---|
| Colombia | ~9% sin ningún producto (pero uso activo mucho menor) | Cadena / Natillera |
| México | ~39% sin cuenta bancaria (2021) | Tanda |
| Perú | ~40% sin cuenta bancaria | Pandero / Junta |
| Ecuador | ~45% sin cuenta bancaria | Junta |
| Venezuela | Alta exclusión financiera (datos limitados) | Cadena |
Si sumamos solo México, Colombia, Perú y Ecuador, estamos hablando de aproximadamente 80 millones de adultos que no tienen acceso pleno al sistema bancario. Una porción significativa de estas personas ya participa en alguna forma de ahorro comunitario rotativo. Digitalizar ese comportamiento existente, sin cambiar sus hábitos sino mejorándolos, es la oportunidad que MiCadena y apps similares están abordando.
Los Chit Funds en India tienen documentación que los rastrea hasta el siglo XVII. Las Tontines europeas del siglo XVII (aunque con un mecanismo diferente) comparten la misma lógica de mutualidad financiera. Las Susu en África Occidental se mencionan en registros coloniales del siglo XIX y probablemente son mucho más antiguas.
Es decir, los seres humanos llevan siglos inventando de forma independiente el mismo sistema financiero. Eso no es coincidencia: es evidencia de que la cadena de ahorro responde a una necesidad estructural que el sistema bancario formal no satisface plenamente, especialmente para las personas de menores ingresos.
Actualmente, MiCadena está disponible para usuarios en Colombia y está enfocada en construir la mejor experiencia posible para el mercado colombiano. La naturaleza del producto, sin embargo, es perfectamente aplicable a México, Perú, Ecuador y cualquier otro país donde el ahorro comunitario rotativo sea una práctica arraigada.
La expansión a otros países de Latinoamérica es parte de la hoja de ruta de MiCadena. Si estás en México o en otro país y quieres ser de los primeros en acceder cuando lleguemos a tu mercado, escríbenos a soporte@micadena.co.
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